Las patatas bravas es un aperitivo típico de la Gastronomía de España, que encontramos en bares y restaurantes como un plato sencillo y barato para acompañar con cerveza, vino o refresco ya que hay que apaciguar su bravura. Dependiendo de quién la prepare, puede ser un cierto sabor picante o "dejarte la lengua dormida". En muchos de los bares de Madrid suelen acompañarlas con pan o hacer un "remix" con patatas ali olí y degustarlas juntas, también llamada esta ración patatas mixtas.
A esta receta le envuelve cierto halo de misterio desde su invención hasta su elaboración. Los expertos no se ponen de acuerdo de dónde comenzó a prepararse las primeras patatas bravas, unos dicen que fue la Casa Pellico otros dicen que la Casona ( bares madrileños ya desaparecidos). Eso sí, todo apunta a que fue alrededor de los años 60 en Madrid, pero de esto tampoco está seguro nadie. Hace algún tiempo ya, hablé con Patxi Gil, un camarero andaluz, que vino a Madrid a trabajar muy joven y me explicó que fue en la Casona, ubicada en la estrecha calle Echegarary donde comenzó todo. Me comentaba que la gente hacía cola y se "mataba" por entrar a este bar y disfrutar de las patatas bravas. Este bar contaba con unas 150 mesas y en tres horas hacían una caja de 8.000 pesetas (en aquella época era un dinero considerable) solamente con las bravas.
Me decía, que todos los días antes de abrir el bar, llegaban camiones de patatas, ajos y guindillas. La receta me aclaraba, sólo el encargado y sus ayudantes la conocían y que era tan receloso cuando elaboraba la salsa, que nadie más podía estar en la cocina.
Con lo cuál la receta varia de un sitio a otro. “Cada maestrillo con su librillo” prepara su versión de la
salsa brava.
En el blog Gastronomía y una pizca de algo más indica una forma de prepararlas, que espero que os guste, por lo menos a mí me encanto como preparo las patatas bravas Magda.